Atentos, no tanto en espera de la señal, sino del sonido: el brillo del aparatico y ¡plin!... con un golpe vibra y genera la onda que se concentra en esa pequeña esfera, en uno de sus extremos. Casi imperceptible, solo uno puede escucharlo. Seguramente la onda se propaga, baila con tanta elegancia que se difumina a unos pocos milímetros; discreto artefacto, debe serlo: esa es su labor -Tú fa, tú la, tú re, tu do- Un guía escondido: tan pronto sale y vibra, es ocultado rápidamente en el bolsillo del director. Así, sus dos extremidades esperan el próximo golpe que hará revivir de nuevo ese canto agudo y plano: ¡plin, La!
lunes, 29 de noviembre de 2010
¡Plin, La!
Atentos, no tanto en espera de la señal, sino del sonido: el brillo del aparatico y ¡plin!... con un golpe vibra y genera la onda que se concentra en esa pequeña esfera, en uno de sus extremos. Casi imperceptible, solo uno puede escucharlo. Seguramente la onda se propaga, baila con tanta elegancia que se difumina a unos pocos milímetros; discreto artefacto, debe serlo: esa es su labor -Tú fa, tú la, tú re, tu do- Un guía escondido: tan pronto sale y vibra, es ocultado rápidamente en el bolsillo del director. Así, sus dos extremidades esperan el próximo golpe que hará revivir de nuevo ese canto agudo y plano: ¡plin, La!
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