Los hombres
de tierra
La cara
estirada
Y los
dientes apretados
En un
chispear rojizo
el agrio
sabor
Ahueca los
rostros
Y mientras
Unos cuantos
inflan sus pechos
Y esbozan
sus muecas burlonas
Los otros se
enroscan
Y apoyan sus
cabezas en la tierra
Para con sus
uñas arar
Y sembrar
sus lágrimas
Ya sin yemas
Y los ojos
cuarteados
Agachan su
cabeza y la tapan con el sombrero
Con el puño
cerrado
Esconden el
alma
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